Hasta que punto la reacción se halla sin perspectiva en su lucha contra la Guerra Popular se comprueba cada vez que estrategas y cabecillas de la contrarrevolución lanzan sucesivas, millonarias e insulsas campañas de guerra sicológica.En los últimos años, en la memoria del pueblo está el sucio polvo levantado con ocasión de las arteras patrañas contra la Guerra Popular, el PCP y el Presidente Gonzalo. En mayo de 1990, cuando el X aniversario del inicio de la Guerra Popular levantaron su patraña de "división" del PCP y "rendición del Ejército Popular", secuela de su anterior descalabro de guerra sicológica en torno al "fracaso estratégico de sendero".
Con ocasión de la captura del Presidente Gonzalo en agosto de 1992, los comandos del Estado Mayor contrarrevolucionario empeñaron hasta sus almas al diablo para pregonar falsos triunfos y la "imminente derrota" del PCP para julio de 1995. Durante 1993 y 1994 se intensifca la guerra sicológica de la reacción con las "cartas de paz" y "video del Presidente Gonzalo" toscamente fabricadas por el servicio de inteligencia. La misma revista "Caretas" lo dijo "se le fué la mano al SIN".
Cuando la revolución entra a desenvolverse en el EQUILIBRIO ESTRATÉGICO, Fujimori y sus lugartenientes de las fuerzas armadas, y la recua de "senderólogos" y demás ayayeros encuentran que practicamente han agotado todo su catecismo de patrañas, por lo que desesperadamente lanzaron un "nuevo" elemento para la guerra sicológica contra la revolución: el "racismo de sendero" y la "xenofobia a la tecnología", emprendiéndola a dentelladas contra el PCP.
En 1991 la purulenta decadencia reaccionaria se expresó en siniestra maquinación y campaña a cargo, entre otros de "Caretas" y su autoproclamado pituco y alcohólico escriba Fernando Rospigliosi (hoy desde el pasquín amarillo La República tratando de disimular y enmendar su servilismo al régimen) junto al varias veces relanzado "senderólogo" Gustavo Gorriti (el mismo que luego de colaborar por años con los servicios policiacos del gobierno fue víctima de las contradicciones de la gran burguesia que le obligó refugiarse en Miami y Panamá).
El "Racismo Senderista": Tergiversar y Ocultar Para Defender a Fujimori. En "Caretas" No. 1169, del 22 de Julio, 1991 y "Caretas" No. 1170 escriben así: "los analistas de izquierda se apresuraron a criticar el racismo de las clases altas y reinvidicar el sentimiento popular cholo, mestizo y chicha, que encarnaba Fujimori. En su propia palabreria, el sentimiento cholo, mestizo y chicha no es otra cosa que racismo opuesto al de `las clases altas'". Este concepto reaccionario es una burda imitación de los conservadores blancos racistas de EEUU que acusan a los oprimidos de ese país (e.g., negros, boricuas y chicanos) de practicar un "racismo revertido" contra sus opresores (reverse discrimination).
"Caretas" toma fuera de contexto un editorial de El Diario No. 604, en que se desenmascara y aplasta la pose del reptilesco Fujimori frente a la prensa extranjera en Washington con motivo de la reunión en torno al Grupo de Apoyo, en donde -creyendo que no llegarían sus frases al Perú, dijo: "soy el primer presidente peruano de origen japonés y eso es garantía de aporte japonés al programa económico de mi gobierno", concluyendo que hará del Perú un "Japón andino" como lo reseño desde Washington el diario "expreso" los días 6, 7, y 8 de junio de 1991. Y pensar que años mas tarde "Caretas" descubre que el taimado genocida ni siquiera era peruano.
Con su desbocada defensa de Fujimori, tras su propio racismo vergonzante, Rospigliosi quiere ocultar que el problema es de clases y no de razas. Y que si las superpotencias y potencias imperialistas utilizan títeres, peones o sirvientes para la aplicación de sus planes, no es por la forma de sus ojos, o color de su piel, sino porque se ajustan más a sus objetivos políticos y planes económicos.
¿Que dijo el individuo Rospigliosi ante las citadas declaraciones de Fujimori? Nada. Y hoy quiere -igual que sus congeneres- desviar el peso del efecto político de las acciones del PCP contra el imperialismo (y en particular contra el imperialismo japonés) afirmando que son acciones "racistas".
Las acciones del PCP (con claro objetivo político y correcta estrategia militar) aplicadas contra el imperialismo japonés desmienten rotundamente las insinuaciones de los Rospigliosis frente al "racismo de sendero". Los continuos sabotajes al oleoducto Nor-Andino gran propiedad japonesa para el saqueo y depredación de recursos como el petroleo y otros de nuestra amazonía -en absoluto tienen que ver con algún movil de índole racial, sino por ser gran propiedad imperialista.
Los sabotajes al consorcio "Hiraoka" se realizaron no por que se trata de un "emprendedor japonés", sino por su posición, por su servil papel en el equipamiento electrónico de los grupos de choque de la Policía y el Ejército, por su especulación financiera y blanqueo del contrabando.
El sabotaje a la firma "Nissan", por ser un monopolio en el mercado de automobiles en el Perú y el mundo y por su concurrencia con la donación de 1,200 vehículos patrulleros para las genocidas fuerzas armadas y fuerzas policiales desde 1982 hasta 1991.
Las explociones contra la embajada japonesa con motivo de la Guerra del Golfo se enmarcaron en la campaña de ¡Apoyo al Pueblo Arabe!, puesto que Japón junto con Alemania y Francia fueron los que más aportaron al genocidio yanqui contra el pueblo árabe so pretexto de lucha contra la dictadura de Saddan Hussein, en el fondo para repartirse el mundo y saquear el petroleo del medio oriente.
Finalmente, la acción contra la mayor penetración del imperialismo japonés a través del Grupo de Apoyo y las agencias de "cooperantes" -concretadas en el fundo Donoso de Huaral en que fueron aniquilados 3 funcionarios japoneses -nada tiene que ver con "xenofobia" o "racismo antijaponés de sendero" que inventa Rospigliosi y repica Gorriti: son acciones militares en el desarrollo de la Guerra Popular y dentro de la campaña contra la mayor penetración imperialista.
En todos los casos, a los enemigos del pueblo se les contrapone Guerra Popular, no racismo. Son Rospigliosi y Gorriti (y sus patrones de Caretas) quienes realizan la exaltación de Fujimori present'andolo como modelo de "lo japonés", pretendiendo una identificación de lo bueno y desarrollado con los nikkei y los ciudadanos de otras nacionalidades, frente a "lo cholo" pobre y atrasado; insinúan por esta vía que todos los extranjeros y sus descendientes están en la mira de la Guerra Popular pretendiendo negar la realidad: lo racial es un problema de clase. Explotadores y explotados los hay en todas las nacionalidades y grupos étnicos.
A Rospigliosi y Gorriti les decimos:
"Lo Fujimori" ni es japonés, ni es popular. Se trata de un mediocre, reptilesco personaje, rabioso sirviente del imperialismo yanqui, capataz y recaudador de los grandes monopolios e instituciones manejadas por el imperialismo. Y ustedes no llegan ni siquiera a la inexsistente fantasía de "pitucos misioneros redentores de miserables nikkeis y cholos" (en sus propias palabras), sino que no pasan de ser consejeros y escuderos de una campaña de guerra sicológica contra el PCP y la Guerra Popular.
La historia de la humanidad registra un racismo desmesurado puesto en práctica por los esclavistas, feudales y explotadores de todo cuño contra millones de oprimidos en todo el mundo. Una constante entre los dueños de los medios de producción, capitalistas e imperialistas, ha sido su dictadura contra la masa trabajadora. LA HISTORIA.
En la historia contemporanea, los colonizadores imperialistas han cometido los más repugnantes abusos que van desde las torturas, etnocidios y genocidios contra civilizaciones enteras. La justificación más común de estos opresores ha sido una falsa superioridad de razas.
Bajo este aberrante manto, los conquistadores españoles cometieron innumerables genocidios contra millones de nativos peruanos; los alemanes nazis pretendieron someter a sangre y fuego al mundo apuntando contra las naciones oprimidas. Para ello siempre alegaron ser una "raza superior"; y tras esta misma mascarada, ahora los yanquis descriminan y explotan a sus nacionalidades oprimidades dentro de su territorio (negros y latinos) y sueñan con dominar el mundo basándose en una dictadura sangrienta para someter a sus designios a los pueblos del mundo.
Toda esta sistemática y avezada incursión imperialista pretende ser tergiversada en las mentes de los peruanos por ganapanes como Rospigliosi alegando una venganza ciega de los maoístas contra los intereses japoneses. Al hacer una apología de las "bondades" brindadas al mundo financiero por el país "del sol naciente" que hoy se encuentra en crisis, el columnista de "Caretas" muestra su abierta preferencia por el imperialismo nipón.
Su admiración lo ciega, lo destella, al mismo tiempo que exhibe su desprecio por nuestra identidad forjada en dura lucha justamente contra los opresores e imperialistas de los cuales quiere ser relacionador público.
No le preocupa advertir que el gobierno del Brasil, por ejemplo, para ingresar al círculo financiero japonés propugnado en la llamada "Cuenca del Pacífico" se prepara y no tardará en intentar salir al Oceano Pacífico violando el territorio peruano.
Para este escriba burgués es preferible besar los pies de "los vecinos de la cuenca", por que implica que los cabecillas del actual Estado que tanto defiendió podrán tener un respiro y acrecentar sus riquezas. En el lenguage enrebesado de los tecnócratas y de los grandes burgueses, no tocan ni con el pétalo de una rosa a los japoneses quien, según ellos, "permitir'a captar tecnología para una reconversión de nuestro aparato productivo".
